Mientras menos sepa mejor, ese clásico capricho por decidir usar el velo de la ignorancia a colmarme la cabeza con ideas que no llegan a ninguna parte. Lo sé, es tonto , pero mejor que creerme lo suficientemente valiente para afrontar toda la realidad que me es ajena, y que sé, no puedo soportar.
Aunque no he aprendido a cerrar los oídos cuando te desvelas hacia mi, en forma de pequeños toques de confianza o chisquidos de alardeos, que esconden un poco de justificación a lo que haces, y a lo que no. Cuando comienzas a desparrame el pasado que jamás te pregunté y que sabías que no quería escuchar, o me pides parecer sobre alguna actitud que conoces bien descalifico. Como si disfrutaras de retorcerme las entrañas haciéndome lamer esos temas que me causan vómito, e indagar en las sospechas infundamentadas que tengo sobre ti, sobre él, o sobre ella. Y todo eso porque quieres encontrar en mi esa reacción que detesto y que al parecer a ti te encanta.Porque sé que me hace falta crecer, y quizás aprender a digerir el significado tan denso de esas altivas palabras tuyas. Y saber notar cuando es que quieres provocarme por cariño, por molestia, por odio, o solo porque si, porque estás aburrido y necesitas de algún reproche para darle significado a lo que creas que tenemos y con lo que disfrutamos tanto mentirnos.
Por eso pienso que mientras menos conozca más de esos detalles de ti, y comience a desencantar más de esos detalles de mi, mejor será para los dos...o los que seamos.
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