Miro el cielo colgado en la ventana, desvaneciendo el celeste de su infinitud idealizada, comiéndose el día para soplar la noche y sumiendo las nubes que se atraviesan despistadas.
Bajo la mirada a mis dedos ,que tiemblan y se sienten tan lejos de mis manos , mis manos que se niegan a estar quietas, tocando el viento y aplanándolo... hasta que siento el filó de los labios torciéndose,frotándose,ahogándome con bocados de colores que me secan de un aliento púrpura y denso. Hoy no es ayer, y el mañana llueve en pensamientos que me mojan los ojos.
Luego el futuro, que me cae como un balde de agua fría en la espalda mientras sigo sentado durmiendo mi esperanza frente a la ventana, mirando el tranquilo cielo que no termina de erosionar sus colores, pero que comienza a embestirme con los delgados hilos de la luz de la luna.
Y yo sigo esperando, tranquilamente harto, sigo esperando... esperando quizá ,que la inquietud dormida en el fondo de mi estómago despierte, y me retuerza con el afán de una bestia mis pesadas entrañas, con la caricia extraña de un sentimiento concurrente pero ajeno, que me muerde, por tirarle mi tiempo a la nada, por guardar mis manos en el pasado, por vivir en el hoy que no es mañana.
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